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El aseo de los gatos

Gran parte del tiempo que los gatos pasan despiertos lo pasan lavándose. La forma peculiar que tienen de llevar a cabo su ritual de aseo (con todo tipo de posturas para llegar a los sitios más insospechados) hace que sea imposible no darse cuenta de cuándo lo hacen.

Ritual de aseo, ¿Por qué siempre siguen el mismo orden?

Además de ser meticulosos en lo que a la limpieza personal se refiere, son muy puntillosos con el orden a seguir.

Lo primero que se limpian son las patas delanteras. Cuando comen, en ocasiones, se ayudan de las patas delanteras por lo que, al acabar, siempre es la primera zona que se lavan. ¿Por qué? Para no dejar rastro de comida y evitar así que algún enemigo pueda encontrarles.

Una vez tienen sus patitas delanteras limpias, proceden a lavarse los costados y, seguidamente la cola. Cuando se limpian esta última, adquieren muchas posturas distintas y muy llamativas debido al lugar donde está situada.

Para finalizar la rutina, proceden a limpiarse las patas traseras y, por último, el rostro. Es este último el que les lleva más tiempo, puesto que no pueden hacerlo directamente y necesitan de sus patas delanteras para ayudarse. Primero se lamen las patitas delanteras, las humedecen y seguidamente se las pasan por el rostro.

Motivos por los que se asean tanto

Aunque puedan parecer unos maniacos de la pulcritud (que también lo son), la obsesión por asearse no solo tiene que ver con mantener intacta su imagen. Los motivos por los que los gatos pueden lamerse con frecuencia son múltiples:

  • Problemas en su dermis. Cuando un minino se lame mucho en una zona determinada, puede ser una alerta de que algo en su dermis no va bien. Puede que tenga una dermatitis, algún parásito u hongos que le provocan molestia.
  • Nervios. Los mininos son animales que absorben la energía de las personas que están a su alrededor. Por eso, si hay cambios en casa (mudanzas, visitas, cambios en la rutina…) suelen estresarse muy rápidamente y adquirir el hábito de lamerse más.
  • Aceptación social. Cuando se lamen entre ellos es un signo de aceptación social hacia los demás. De igual forma que nosotros nos damos la mano o dos besos, ellos se lamen.
  • Para refrescarse. Estos peludos solo tienen las almohadillas como canalizador del sudor, por lo que les cuesta más transpirar. Por eso, cuando las temperaturas son muy altas, utilizan su lengua y saliva para refrescarse.
  • Protección. Los animales se reconocen unos a otros por su olor corporal. Los gatos, mediante su saliva, intentan camuflar este olor para protegerse de posibles enemigos.
  • Momento relax. Lamerse también les sirve para tener un momento de relajación. Gracias a la rugosidad de su lengua, les proporciona un suave masaje que también ayuda a estimular el flujo sanguíneo.
  • Cuidar su pelaje. Gracias a su ritual de aseo y al pasar la lengua por todo el pelaje, les ayuda a repartir la grasa del pelo por todo el manto, lo que les proporciona una buena salud en el pelaje y en la piel.

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