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Espigas: una amenaza silenciosa para los perros

espigas

En verano salir a pasear junto a las mascotas se convierte en nuestro hobby por excelencia. La playa, la ciudad y, sobre todo, el campo son lugares fetiches para realizar actividades con los peludos cuando cae el sol. Sin embargo, esconden peligros que pueden poner en riesgo su salud. La arena de playa, las picaduras de medusas y, también, las espigas son algunos de los peligros más frecuentes de esta época. Estas últimas, las espigas, muy peligrosas para la salud de los peludos y una de las más desconocidas.

El peligro de las espigas

Por la forma que tienen y su poco peso, tienen mucha facilidad para volar. Esto hace que sea fácil que caigan y se claven en el cuerpo de los peludos, convirtiéndose en un blanco fácil.

El pelaje puede convertirse en el aliado de los peludos y evitarles los daños que les pueden llegar a causar. Pero, a su vez, pude jugar en su contra. También ayuda a las espigas a esconderse, facilita que se enganchen y dificulta su visibilidad. El peligro llega cuando alguna queda. Por su fisonomía, avanza hasta llegar a la piel. Una vez en contacto, hará herida y se introducirá en la piel. En ocasiones, sólo causarán algún arañazo superficial. Otras, infecciones.

Las zonas más sensibles

Aunque todo el cuerpo de las mascotas está expuesto a ser dañado, existen zonas más sensibles a ser afectadas. Los ojos, la nariz, las almohadillas y los oídos son algunas de ellas.

  • Ojos: Es la parte más sensible y peligrosa. El párpado suele ser la zona donde las espigas se esconden, por lo que dificulta que nos demos cuenta. Algunas veces, puede manifestarse por que el animal tiene el ojo hinchado o medio cerrado. Cuando seamos conscientes o tengamos sospecha de que el peludo puede tener una espiga clavada en el ojo, deberemos de actuar con mucha rapidez llevándole al veterinario. Una espiga en el ojo le puede provocar una úlcera en la córnea o una infección ocular.
  • Nariz: otro de los lugares en los que pueden introducirse con facilidad. Si el perro estornuda constantemente sin motivo aparente, tiene mucha mucosidad (en ocasiones acompañada con sangre) y se lleva las patas a esa zona, es muy probable que tenga una espiga en una de las cavidades nasales.
  • Almohadillas: Si nuestra mascota tiene una espiga en esta zona, es muy posible que no la apoye por completo al andar y que cojee. Además, se lamerán con insistencia la zona afectada. Recortar los pelitos que sobresalen de las almohadillas, con el objetivo de que, si una espiga se clava en esta zona sea más fácil que nos demos cuenta, servirá como medida preventiva.
  • Orejas: Los perros de orejas largas y caídas son más propensos a que una espiga entre por esta zona. Sin embargo, ningún peludo queda a salvo. Suele ser uno de los sitios más comunes en los que se clavan. Si mueven o sacuden la cabeza y se rascan en la zona, debemos sospechar. Ante cualquier duda, deberemos llevarle al veterinario de forma inmediata puesto que, si consigue traspasar el tímpano puede ocasionarles daños muy graves.

Aunque son estas zonas las más sensibles a ser afectadas por las espigas, existen otras como las axilas y la barriga que también son muy vulnerables a ser dañadas debido al poco pelaje que las protege.

Cómo proteger a las mascotas

La mejor manera de prevenir que la salud de nuestra mascota se vea afectada por la infección de una espiga, será revisar todo su cuerpo después de cada paseo. Mirar entre su pelaje, sus almohadillas, dedos, orejas y ojos.

En el caso que encontremos alguna ya clavada, será necesario llevarla a un veterinario para que sea este especialista quien proceda a retirarla.

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